Historia de paciente: Carl y Daisy Childs

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Hace algunos años, mi marido Carl y yo tuvimos un terrible accidente automovilístico. Me dañe seriamente la espalda en el choque y me dijeron que necesitaba cirugía inmediatamente para reparar el daño.

Como Testigos de Jehová, mi esposo y yo no aceptamos transfusiones de sangre ni productos derivados de la sangre. Yo estaba extremadamente preocupada de que no me pudieran hacer la cirugía de espalda sin una transfusió n de sangre.

Cuando me enteré del Centro de Medicina y Cirugía sin Uso de Sangre de Sharp Chula Vista, sentí que mis oraciones habían sido contestadas. Le platique a mi neurocirujano, el Dr. Lance Altenau, sobre mi convicción de no aceptar sangre donada e inmediatamente me dijo que él podría hacerlo. No fue necesario explicarle nada más. Me impresiono la manera como él respeto mis creencias. Mi cirugía fue un éxito, siento alivio al saber que contamos con este gran programa en la región.

Después de unos meses, descubrí que necesitaban remplazar mis dos caderas. Mi cirujano ortopédico, el Dr. Louis Lurie, confió en que podrían hacer las dos cirugías sin necesidad de una transfusión de sangre. Una vez más, me sorprendió no solo la destreza de los cirujanos de Sharp Chula Vista, pero también la compasión que me demostraron en todo momento.

Pronto después de mis cirugías, Carl y yo nos enfrentamos con uno de los obstáculos más difíciles en la vida — Carl necesitaba, de emergencia, una cirugía de corazón abierto. Esto era un procedimiento quirúrgico importante. Todos dudábamos que pudieran hacer esto sin sangre donada. Pero, de nuevo, los médicos en Sharp Chula Vista nos ayudaron. El cirujano de mi esposo, Dr. Ricardo Moreno, fue increíble. Su confianza nos dio la tranquilidad durante esta espantosa y traumática experiencia. Me complace decir que la cirugía fue todo un éxito y Carl se siente mejor.

Este abril, Carl y yo celebraremos nuestro 50 aniversario de casados. Sin el excelente cuidado que recibimos en Sharp Chula Vista, puede ser que no hubiéramos podido estar presentes para celebrar este colosal acontecimiento en nuestras vidas. Ambos nos sentimos bendecidos y siempre estaremos agradecidos por todo lo que han hecho por nosotros. ¡Vamos en camino, Hawai!

 

Para conocer más

Lea la historia de un Julia Anguiano en el programa de medicina sin sangre, o lea otras historias de pacientes en Sharp.