Alteraciones del Sentido del Olfato y el Gusto (Trastornos Quimiosensoriales)
La pérdida del sentido del olfato (anosmia) y del gusto (ageusia) son los desórdenes quimiosensoriales más frecuentes.
La capacidad disminuida para oler (hiposmia) o saborear sustancias dulces, agrias, amargas o saladas (hipogeusia) también son comunes.
En otros desórdenes de los quimiosentidos, los olores, gustos o sabores pueden ser malinterpretados o distorsionados, provocando que una persona detecte un olor o gusto desagradable procedente de algo que normalmente es agradable al gusto o el olfato.
Los desórdenes del olfato son graves porque dañan el sistema temprano de aviso que puede alertar a una persona de cosas como las siguientes:
- Incendio.
- Gases venenosos.
- Fuga de gas.
- Alimentos o bebidas en mal estado.
Las anormalidades del sentido del gusto y el olfato pueden acompañar o indicar la existencia de enfermedades o condiciones tales como:
- Obesidad.
- Diabetes.
- Hipertensión.
- Mala nutrición.
- Enfermedades degenerativas del sistema nervioso tales como:
- La enfermedad de Parkinson.
- La enfermedad de Alzheimer.
Aunque algunas personas nacen con desórdenes quimiosensoriales, la mayoría están causados por lo siguiente:
- Enfermedad (por ejemplo, infección de las vías respiratorias altas, infección sinusal).
- Lesión en la cabeza.
- Trastornos hormonales.
- Problemas odontológicos.
- Exposición a ciertos químicos.
- Ciertos medicamentos.
- Exposición a radioterapia para el cáncer en la cabeza o cuello.
Además de un examen físico e historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico pueden incluir lo siguiente:
- Medir la concentración más baja de una sustancia química que la persona pueda reconocer.
- Comparar los gustos y olores de diferentes sustancias químicas.
- Exámenes de "raspar y oler".
- Exámenes de "beber a sorbos, escupir y enjuagarse" donde los productos químicos se aplican directamente en áreas específicas de la lengua.
El tratamiento específico será determinado por el médico, o médicos basándose en lo siguiente:
- La edad del paciente, su estado general de salud y su historia médica.
- Qué tan avanzado está el desorden.
- Sus expectativas para la trayectoria del desorden.
- La tolerancia del paciente a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
- La opinión o preferencia del paciente (o de su familia).
El tratamiento puede incluir lo siguiente:
- Suspender o cambiar los medicamentos que contribuyen al desorden.
- Corregir el problema médico que está causando el desorden.
- Eliminar por medio de cirugía los obstáculos que puedan estar causando el desorden.
- Recibir asesoramiento.